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El precio pactado no siempre es el valor fiscal

  • Writer: LEONARDO IZQUIERDO
    LEONARDO IZQUIERDO
  • May 5
  • 2 min read

En el mercado inmobiliario de alta gama en la Ciudad de México, específicamente en zonas como Polanco, Lomas de Chapultepec o Jardines del Pedregal, la determinación del valor de un inmueble dista mucho de ser una ciencia exacta o un ejercicio de simple comparación. A diferencia de un desarrollo departamental donde la homogeneidad permite establecer parámetros claros, las residencias de lujo son activos únicos. Sin embargo, la autoridad fiscal no siempre lo ve así, y es aquí donde el SIGAPRED se convierte en un factor crítico de riesgo financiero para los inversionistas.

La Tesorería de la CDMX utiliza el Sistema de Gestión y Administración de Predial (SIGAPRED) como un mecanismo de control. En teoría, su función es actuar como un candado para evitar la simulación de precios y la evasión fiscal. El supuesto de la autoridad es simple: si el precio de venta manifestado es significativamente menor a los valores de mercado que el sistema arroja, se presume una elusión del pago de impuestos. No obstante, esta rigidez administrativa ignora las particularidades físicas y jurídicas de las propiedades de gran formato en alcaldías como Miguel Hidalgo y Álvaro Obregón.

El riesgo del Artículo 130 y 132 de la LISR

El verdadero conflicto surge cuando el avalúo fiscal supera en más del 10% el precio pactado en la operación. Bajo este escenario, la Ley del Impuesto sobre la Renta, en sus artículos 130 y 132, establece que la diferencia se considera un ingreso acumulable para el comprador. Esto activa un pago inmediato del 20% de ISR sobre dicho excedente, sin posibilidad de deducciones previas en ese momento.

Lo que la autoridad interpreta a menudo como una "simulación" suele ser, en realidad, un reflejo de la depreciación física o funcional del inmueble. En propiedades de alta gama, factores como el deterioro de instalaciones especializadas, acabados obsoletos o problemas estructurales no visibles en un mapa de valores, pueden reducir drásticamente el valor comercial real frente al valor teórico que el SIGAPRED pretende imponer.

La defensa técnica: Justificar el detrimento

Para un inversionista o un propietario de alto perfil, no basta con argumentar que la casa "está en mal estado". Ante el rigor de la Tesorería y los parámetros del SIGAPRED, es imperativo realizar una documentación técnica exhaustiva que justifique los detrimentos del inmueble.

El éxito de una operación en estas zonas depende de la capacidad de los profesionales para integrar avalúos referenciales sólidos que demuestren por qué el valor de cierre es el correcto. Se trata de presentar una defensa técnica donde se detallen las inversiones necesarias para rehabilitar el inmueble, los vicios ocultos o la obsolescencia que el sistema automático de la autoridad es incapaz de detectar. Solo mediante una justificación técnica correcta se puede evitar que el SAT o la Tesorería califiquen la transacción como una simulación de precio.

Conclusión

En BROKER-MEXICO.com, entendemos que la profesionalización del sector no se basa en cerrar ventas, sino en estructurar operaciones fiscal y legalmente blindadas. En un entorno donde la autoridad busca recaudar de manera más agresiva mediante herramientas digitales, la asesoría especializada de nivel institucional no es un lujo, es una necesidad para proteger el patrimonio y evitar contingencias fiscales innecesarias.

 
 
 

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